Antes de irme de vacaciones quiero hablar sobre Shelfari. Se trata de una web que te permite crear una estantería (de ahí su nombre: "shelf" es estantería en inglés) con los libros que has leído, dar tu opinión y compartirla con los demás. Viene a ser como este blog pero con el atractivo de que Shelfari te muestra una estantería virtual con las portadas de los libros. A mí me parece una fantástica idea, porque es como ir a casa de un amigo, echar un vistazo a su librería y preguntarle qué nos recomienda. No obstante, le veo una pega: las dificultades que supone encontrar algunos libros en su motor de búsqueda. No sé qué bases de datos utiliza, pero Si menges una llimona sense fer ganyotes ni siquiera sale en Amazon. Y olvidaos también de encontrar la versión traducida en castellano de algunos libros.
De todos modos, es una web ideal para devoradores de libros y muy fácil de usar. Aquí dejo la estantería que he empezado a montar (he puesto dos libros que aún no he acabado de leer):
domingo, 12 de agosto de 2007
lunes, 30 de julio de 2007
Si menges una llimona sense fer ganyotes, de Sergi Pamies
[Empezamos bien este post: blogger.com no me deja poner el acento a la "a" de Pàmies en el título.]
Hace ya más de un mes que inauguré este blog y en ese tiempo han pasado varios libros por mis manos sobre los que no he tenido tiempo de escribir. Quiero empezar hablando de este porque, a pesar de que por su tamaño pueda pasar desapercibido, lleva en sus páginas mucho más de lo que aparenta y me ha dejado un extraño sabor de boca (¿será la acidez de los limones del título?).
Si menges una llimona sense fer ganyotes contiene 20 cuentos sobre historias de la vida cotidiana que empiezan con una situación aparentemente banal que luego se exprime a veces hasta lo absurdo: un vecino nuevo que pide consejo sobre la compra de un coche, una inocente excursión de padre e hijo, un pequeño cambio en las costumbres de un hombre que odia los cambios. Cada una de estas situaciones se desarrollará de manera irónica o más bien fantástica, o de ambas formas a la vez, pero servirá de excusa para tratar sobre el amor, el desengaño, la muerte o la envidia con una agudeza sorprendente.
Hay mucho más de lo que parece en este diminuto objeto de 18 x 12 cm, de apenas 1 cm de espesor y de 143 páginas con una letra a prueba de miopes. No creo que haya alguien que pueda permanecer indiferente a los relatos de Pàmies; yo ya tengo ganas de leer algún otro volumen de cuentos. Y prefiero no hablar mucho más de este libro para evitar, ya que hablamos de cuentos, contar demasiado. Destaco dos relatos que me han inquietado especialmente: "El pou" y "L'excursió".
Hace ya más de un mes que inauguré este blog y en ese tiempo han pasado varios libros por mis manos sobre los que no he tenido tiempo de escribir. Quiero empezar hablando de este porque, a pesar de que por su tamaño pueda pasar desapercibido, lleva en sus páginas mucho más de lo que aparenta y me ha dejado un extraño sabor de boca (¿será la acidez de los limones del título?).
Si menges una llimona sense fer ganyotes contiene 20 cuentos sobre historias de la vida cotidiana que empiezan con una situación aparentemente banal que luego se exprime a veces hasta lo absurdo: un vecino nuevo que pide consejo sobre la compra de un coche, una inocente excursión de padre e hijo, un pequeño cambio en las costumbres de un hombre que odia los cambios. Cada una de estas situaciones se desarrollará de manera irónica o más bien fantástica, o de ambas formas a la vez, pero servirá de excusa para tratar sobre el amor, el desengaño, la muerte o la envidia con una agudeza sorprendente.
Hay mucho más de lo que parece en este diminuto objeto de 18 x 12 cm, de apenas 1 cm de espesor y de 143 páginas con una letra a prueba de miopes. No creo que haya alguien que pueda permanecer indiferente a los relatos de Pàmies; yo ya tengo ganas de leer algún otro volumen de cuentos. Y prefiero no hablar mucho más de este libro para evitar, ya que hablamos de cuentos, contar demasiado. Destaco dos relatos que me han inquietado especialmente: "El pou" y "L'excursió".
Etiquetas:
Sergi Pàmies,
Si te comes un limón sin hacer muecas
domingo, 24 de junio de 2007
N.P., de Banana Yoshimoto
Inauguro este blog con N.P., de Banana Yoshimoto. Me lo he leído en tres tardes, ni más ni menos; no tanto porque sea fácil de leer, que también, sino porque es una lectura tan absorbente como sus personajes.
Kazami, una adolescente que trabaja en el departamento de literatura angloamericana de una universidad japonesa, se reencuentra tras un tiempo con Otohiko y Saki, hijos de Takase, un escritor que se suicidó a los 48 años y autor de una recopilación de cuentos escrita en inglés. Shoji, el ex novio de Kazami, también se había suicidado mientras intentaba traducir al japonés el cuento número 98, el último, titulado "N.P". Tras este reencuentro, Kazami se convierte en una especie de punto de apoyo para los hermanos y para Sui, un tercer personaje que pone en cuestión las relaciones entre todos ellos, al tiempo que Kazami se ve poco a poco arrastrada a la agobiante atmósfera del cuento. El fantasma del suicidio está presente en todo momento y acosa a los personajes hasta el final.
De este libro no me interesa tanto la desnudez con que Yoshimoto desarrolla temas tabú como el incesto, el suicidio, la muerte en general o el lesbianismo (aunque a menudo me pregunto si realmente el suicidio es algo tan común en la sociedad japonesa como parece en la novela: dos de los cinco personajes se suicidan, y el resto baraja constantemente esa posibilidad). Para mí, todos estos asuntos forman parte de la línea argumental que ciertamente es atractiva. No obstante, lo que me ha empujado a seguir leyendo una página más cada vez que intentaba dejar este libro sobre la mesa son los párrafos en los que Kazami describe sus impresiones sobre lo que ocurre a su alrededor y cómo ella misma empieza a fundirse no solo con los otros personajes, sino con todas las cosas inertes que la rodean desde que empieza hasta que termina el verano, como el simple brillo del sol en la carrocería de un automóvil. Visiones así, casi siempre fugaces, la conmueven enormemente. Todos nos hemos sentido así en alguna ocasión: es un breve momento de conciencia sobre algo que captan los sentidos, e inmediatamente nos damos cuenta de su fugacidad. He leído en algunas críticas que este libro es puro mono no aware, la esencia misma de la cultura japonesa: una especie de empatía por las cosas y una cierta nostalgia por su fugacidad:
"Al salir, todo me emocionó. Los fuertes rayos del sol, el asfalto brillante, el verde intenso de los árboles inmóviles. Suspiré profundamente."
Esa especie de dulce nostalgia que siente Kazami por el verano, su estación favorita, es la que más me atrae de este libro; eso y las fuertes relaciones de dependencia que súbitamente establecen algunos de los personajes entre sí (un tipo de relaciones que a mí me hacen sentir incómoda y que solo soy capaz de observar desde lejos).
He leído que los libros de Banana Yoshimoto son habitualmente tildados de superficiales en las críticas literarias. Si conmoverse con el paso de las nubes por el firmamento es superficial, no puedo estar más de acuerdo con esas críticas, pero yo creo que en N.P. hay mucho más. No conozco Japón (aunque me encantaría), pero me da la sensación de que el personaje de Kazami refleja a la perfección las inquietudes de la juventud japonesa actual. El estilo de Yoshimoto es directo, sencillo, y aún así muy potente. Casi todas sus novelas han sido un éxito de ventas en Japón y otros países. A mí N.P. me ha despertado curiosidad por la autora y no será este el único libro que lea de ella, pero como ahora no me apetece volver a leer sobre asuntos tan letales (por lo visto, la muerte es una constante en sus novelas), dejaré el próximo para más adelante. Quizá escoja Kitchen.
Más información sobre la autora y su obra en www.yoshimotobanana.com (en japonés e inglés).
Kazami, una adolescente que trabaja en el departamento de literatura angloamericana de una universidad japonesa, se reencuentra tras un tiempo con Otohiko y Saki, hijos de Takase, un escritor que se suicidó a los 48 años y autor de una recopilación de cuentos escrita en inglés. Shoji, el ex novio de Kazami, también se había suicidado mientras intentaba traducir al japonés el cuento número 98, el último, titulado "N.P". Tras este reencuentro, Kazami se convierte en una especie de punto de apoyo para los hermanos y para Sui, un tercer personaje que pone en cuestión las relaciones entre todos ellos, al tiempo que Kazami se ve poco a poco arrastrada a la agobiante atmósfera del cuento. El fantasma del suicidio está presente en todo momento y acosa a los personajes hasta el final.
De este libro no me interesa tanto la desnudez con que Yoshimoto desarrolla temas tabú como el incesto, el suicidio, la muerte en general o el lesbianismo (aunque a menudo me pregunto si realmente el suicidio es algo tan común en la sociedad japonesa como parece en la novela: dos de los cinco personajes se suicidan, y el resto baraja constantemente esa posibilidad). Para mí, todos estos asuntos forman parte de la línea argumental que ciertamente es atractiva. No obstante, lo que me ha empujado a seguir leyendo una página más cada vez que intentaba dejar este libro sobre la mesa son los párrafos en los que Kazami describe sus impresiones sobre lo que ocurre a su alrededor y cómo ella misma empieza a fundirse no solo con los otros personajes, sino con todas las cosas inertes que la rodean desde que empieza hasta que termina el verano, como el simple brillo del sol en la carrocería de un automóvil. Visiones así, casi siempre fugaces, la conmueven enormemente. Todos nos hemos sentido así en alguna ocasión: es un breve momento de conciencia sobre algo que captan los sentidos, e inmediatamente nos damos cuenta de su fugacidad. He leído en algunas críticas que este libro es puro mono no aware, la esencia misma de la cultura japonesa: una especie de empatía por las cosas y una cierta nostalgia por su fugacidad:
"Al salir, todo me emocionó. Los fuertes rayos del sol, el asfalto brillante, el verde intenso de los árboles inmóviles. Suspiré profundamente."
Esa especie de dulce nostalgia que siente Kazami por el verano, su estación favorita, es la que más me atrae de este libro; eso y las fuertes relaciones de dependencia que súbitamente establecen algunos de los personajes entre sí (un tipo de relaciones que a mí me hacen sentir incómoda y que solo soy capaz de observar desde lejos).
He leído que los libros de Banana Yoshimoto son habitualmente tildados de superficiales en las críticas literarias. Si conmoverse con el paso de las nubes por el firmamento es superficial, no puedo estar más de acuerdo con esas críticas, pero yo creo que en N.P. hay mucho más. No conozco Japón (aunque me encantaría), pero me da la sensación de que el personaje de Kazami refleja a la perfección las inquietudes de la juventud japonesa actual. El estilo de Yoshimoto es directo, sencillo, y aún así muy potente. Casi todas sus novelas han sido un éxito de ventas en Japón y otros países. A mí N.P. me ha despertado curiosidad por la autora y no será este el único libro que lea de ella, pero como ahora no me apetece volver a leer sobre asuntos tan letales (por lo visto, la muerte es una constante en sus novelas), dejaré el próximo para más adelante. Quizá escoja Kitchen.
Más información sobre la autora y su obra en www.yoshimotobanana.com (en japonés e inglés).
Suscribirse a:
Entradas (Atom)